Uno lo observa en la calle y llama la atención por su cabellera larga y su rostro envuelto por la barba al estilo de un 'hyppie' o del mismo 'Jesucristo'. Pero con ese estilo hay muchos en Lima y en el mundo entero. En realidad, no tendría nada de especial si es que él no hubiese decidido cambiar su vida para seguir a Dios. Jesús es su modelo a imitar. Pero él no sólo lo imita siguiendo su ejemplo. Con un "Hola, cómo estás? ¡Que Dios te bendiga!, se muestra dispuesto para conversar.
Como todos los años, se ha preparado durante 4 meses seguidos, tanto física y espiritualmente, para llegar a la 'cima de su Gólgota' y 'sacrificarse para salvarnos del pecado'. Ese 'Calvario' es desde hace 22 años, el Cerro San Cristóbal, aquel gigantesco guardián de nuestra capital. Sus 9,5 km. empinados esperan a Valencia, quien subirá con su pesada cruz de 90 kilos, según dice bendecida por Juan Pablo II. Con él llegará su comitiva de actores realizando como todo Viernes Santo el Vía Crucis. Esta es la Vida, Pasión y Muerte de Cristo, esta es la promesa de Marito. "Le prometí a Dios seguir su ejemplo y cargar su cruz después que hace 30 años me sacó del submundo en el cual vivía. Estaba en la oscuridad y sentí su mano extendida para sacarme del infierno", narra Valencia, quien agrega que carga esa pesada cruz porque como le dijo el Señor: "Tu cruz pesará según tus pecados". Él lleva un mensaje de fe. Como Cristo. Y como en su vida al salir de aquel "submundo". Su mensaje está reflejado en cada caída en su recorrido por las 7 Iglesias del Centro Histórico. Cae y se levanta. Nada lo vence. Ni los 'latigazos de los romanos', ni los veintitantos grados de calor le impedirán cumplir.
Los fieles lo siguen con cánticos como "Hemos decidido seguir a Cristo". Año a año repiten esta penitencia. Subir el cerro no es nada fácil. Y pese a que todo es un teatro para dar a conocer el sufrimiento del Hijo de Dios por salvarnos del pecado, muchos lloran. No aguantan tanto dolor. Las lágrimas continúan cayendo y la sangre (no real) sigue derramándose. Sabe que será 'crucificado' y no cesará en sus esfuerzos hasta sacrificarse por los demás. 5 y 30 pm. llegó a la cima. Sus últimas palabras como Jesús: "Todo está consumado", agregando un "Padre he cumplido mi promesa", refiriéndose al Vía Crucis.
Empieza a oscurecer. Y Lima se empieza a iluminar. 'Marito' Valencia cumplió un año más. El otro "Cristo Pobre", Carlos Guerra, de 58 años, quien subía por primera vez y fue apoyado por la comuna limeña llegó a la cima pero finalmente acabó en un tópico y tuvo que ser ayudado para trepar con su cruz. Él imita a Cristo desde hace 24 años y con esta 'ascensión' ha cerrado su ciclo. Valencia, por su parte, continuará. Él le ha prometido al Señor seguir hasta que la fuerza lo acompañe.
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