domingo, 2 de septiembre de 2007

TERREMOTO PARTE I... La grata y detestable oportunidad de estar en la zona del desastre

Era un miércoles tranquilo en el diario. Una tarde donde no tenía computadora ni nada qué hacer, durante todo el día lo único que había realizado había sido una nota sobre Aspec, su roche con los juguetes y unos Nokia. Las horas pasaban y por mi mente sólo corría la idea de salir porque tenía que jugar fulbito. Sin embargo, el reloj marcó las 6:40pm. y de pronto todo empezó a temblar, la luz oscilaba y el pánico entraba en muchos.
En un inicio, lo tomé con naturalidad, pensaba que era tan sólo un temblor como los que sacuden Lima de vez en cuando. Pero el largo tiempo que duraba y el remezón más fuerte obligó a evacuar la redacción. Ahí me asusté al ver a la gente desesperada en las calles, la pista 'ondeaba', los postes se querían caer. Muchos rezaban y yo preocupado por mi familia.
De regreso en la redacción, todos buscábamos información sobre el terremoto. Las líneas de teléfono colapsaron y el Msn era nuestra única comunicación. Ahí fue cuando nos dimos cuenta que era un terremoto con epicentro en el mar frente a Pisco el causante de nuestro temor. En ese momento, nadie se imaginaba lo peor. El rumor de casas caídas en el Rímac sonó con más fuerza y yo al ser el único redactor de Locales veía como mi idea de jugar se desvanecía para afrontar un recorrido por las calles de Lima y sobre todo por los lugares donde los techos estaban por los suelos.

Empezó el recorrido con el gráfico y el chofer de la móvil. La desesperación se apoderó de las calles, todos apurados buscaban taxi para llegar a comunicarse con sus familias (Felizmente había podido comunicarme con la mía). Si bien, el tráfico a las 7 de la noche en Lima es insoportable, ese día fue peor. Llegamos a una quinta en el Rímac en la cual el techo se vino abajo, tenía miedo de ingresar pero lo hice. Sacaron las fotos y partimos buscando más casas en peligro o vidrios rotos, también hubo un incendio y muchas antenas se cayeron. Sólo atinábamos a escuchar las noticias en la radio donde reportaban que se había sentido en todo el país.

De regreso, fue por primera vez que escuchamos la palabra "Muertos". Llegamos con la idea que había 4 en Ica y muchos se sorprendían que no haya más por la magnitud y la fuerza del sismo. Entramos a la redacción y nos dimos con la noticia que habían 17 muertos. ¡Ya era una tragedia!, también reportaban la Iglesia de Luren caída, pasaban los minutos y el número de víctimas incrementaba. Terminaba mi nota y pensaba en llegar a mi hogar, cuando mi editor en son de broma me dice:" Oe alista tus cosas que te vas a Ica". Les respondí: "¿Qué? ¿En serio?". Fue ahí cuando pensé que para mi carrera era una bonita experiencia pero por dentro sólo tenía miedo. Entonces, no quedaba otra. Ya empezaba el viaje...


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